El 6 de Mayo de 2000 entró en vigor la Ley de Edificación la cual obliga a contratar un seguro que garantice los daños producidos en la edificación por vicios o defectos que tengan su origen o afecten a la cimentación y estructura del edificio y comprometan su resistencia y seguridad. La cobertura comienza al entregar la obra y tiene una vigencia de diez años.
Gracias a este seguro el promotor, obligado por esta Ley a su contratación, dispone de las garantías necesarias para que se indemnice o reparen de forma inmediata los daños sufridos en el riesgo asegurado.