Es un instrumento de ahorro que permite invertir el dinero con total garantía del capital y los rendimientos obtenidos, con una rentabilidad garantizada hasta
catorce años.
Con ventajas fiscales, ya que no tributa mientras no se desinvierte, y si se mantiene la inversión más de dos años, la parte de los rendimientos sujetos a tributación se reduce entre un 40% y un 75%.